top of page

La casa del suspiro. El Suspiro del Moro, Otura, Granada (2022-2025)

Autor: Miguel Ángel Gilabert Campos
Arquitecto técnico: Alejandro García Martínez
Constructora: Ridra / Iluminación: BIG Architectural Lighting
Colaboradora: Olga Ortíz (arquitecta)
Fotografía: Antonio Luis Martínez Cano

 

Donde Boabdil suspiró por Granada perdida, esta casa invierte el sentido del suspiro: aquí no hay lamento sino alivio, no hay pérdida sino ganancia. Un retiro contemporáneo de fin de semana con los elementos de siempre. Los de la tradición granadina: jardín lúdico, contemplativo y productivo, agua, sombra y celosías. La casa respeta el paisaje heredado —olivo, higuera, cipreses, cítricos—. Emerge lo imprescindible y se mira a sí misma: volumen blanco entre árboles, un patio de ladrillo calado, una fuente y una alberca que refresca y refleja el cielo. Arquitectura que celebra el descanso sin nostalgia. Y el lunes, Granada volverá.

La vivienda tiene tres cubiertas: el cuerpo principal construido, el sombrajo de cañizo sobre estructura ligera y el cielo del patio de las celosías. Espacios cerrados, tamizados y abiertos. La cubierta desempeña una doble función: capta energía fotovoltaica mediante paneles orientados al sur y conduce el agua de las lluvias hacia un depósito enterrado. Ayuda a reducir el gasto energético y colabora en el riego del jardín.

La casa se organiza en dos alas articuladas por un eje central. La cocina-estar se prolonga en el sombrajo. El sombrajo se abre al jardín. Los dormitorios miran a los cipreses. La alberca, el cenador y el patio de las celosías configuran el eje de la intervención que media entre lo público y lo íntimo. La visera de la vivienda protege de la radiación directa. El patio de las celosías y el sombrajo —junto con las carpinterías plegables del cenador— refrescan por convección. El suelo radiante por aerotermia mantiene una temperatura constante con un bajo consumo. Los muros encalados y el pavimento cerámico estabilizan las oscilaciones térmicas entre la noche y el día granadinos.

Se conservó la vegetación adulta de la parcela: olivo, higuera, cipreses y frutales. Se trasplantó el emparrado original que ya empieza a poblar el sombrajo. El pequeño huerto productivo es lo que todo granadino siempre ha necesitado en su jardín.

LOGO NEGRO.png

 © 2026 Miguel Ángel Gilabert Campos. Estudio de arquitectura

  • Instagram
bottom of page