



Curadero (2023)
Finalista del Festival Internacional de Arquitectura y Diseño de Logroño, Concéntrico 09
Autor: Miguel Ángel Gilabert Campos
Una vez que la madera ha sido talada, las duelas de roble se disponen apiladas en parques de secado donde reposan largos períodos de tiempo curándose a la intemperie. Son el tiempo y el clima los responsables de los matices organolépticos que adquieren los listones y que mas tarde serán aportados a la uva cuando se conviertan en barricas.
El proyecto se apropia de un sistema constructivo que pertenece al imaginario colectivo/vitivinícola riojano. Se propone crear un espacio mediante el apilado de la madera. El chopo de Garnica se traba del mismo modo que los listones de roble lo hacen en los secaderos. De esta forma se genera un hito
paisajístico mediante un elemento lineal, contundente y aparentemente cerrado que tamiza lo que hay tras él. Una estructura habitable que emerge sobre los viñedos y desde cuyo interior se observa terreno, fauna y flora protegido del exterior. Es camino, parada y mirador del privilegiado enclave en
el que se encuentra.
Curar, del latín curāre ‘cuidar’, es una palabra dotada de un rico contenido polisémico. Entre sus múltiples acepciones (13) encontramos: (1) remediar un mal, (2) cuidar de algo, (3) poner cuidado y, al mismo tiempo, (4) tratar las maderas cortadas mucho tiempo antes de ser usadas. El curadero se implanta con una mirada atenta al lugar, se posa cuidadosamente en el terreno y permite, al recorrerlo, tomar conciencia de nuestra rica historia y de los valores naturales que han de ser preservados.
