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El carmen junto al río (2021-2025)
                           
Autor: Miguel Ángel Gilabert Campos 
Arquitecto Técnico: Alejandro García Martínez
Constructora: Antonio Moya Construcciones
Fotografía: Antonio Luis Martínez Cano

 

Cada granadino construye su carmen donde puede. Santiago Rusiñol escribió que los pobres tienen su carmen en el balcón o en la ventana. No son exclusivos del Albaicín, son una aspiración vital: bancales, huertos, jardines, agua, tapias y vistas. Este proyecto explora esas invariantes enraizadas en la cultura granadina con presupuestos ajustados, técnicas vernáculas y lenguaje contemporáneo.

Territorio. La vivienda se sitúa junto al río Genil, en una posición privilegiada entre dos promontorios. Construye su propia topografía mediante bancales habitados que escalonan el programa en siete niveles: del semisótano al mirador. Cada nivel mantiene su relación íntima con el paisaje; el jardín rodea la casa escalonándose en terrazas vegetales.

Programa. La intervención ocupa la huella de una vivienda preexistente demolida. A ras de patio se sitúan las áreas comunes. En el nivel semienterrado se encuentran el dormitorio principal y un espacio sin nombre, pensado para usarse como estudio con vistas al jardín. La planta primera alberga dos dormitorios a distintos niveles, proporcionando intimidad. El núcleo de comunicación desemboca en el mirador del torreón superior. El salón a doble altura y la caja de escalera comunican visualmente todos los niveles.

Espacios intermedios. Pérgolas de cañizo tamizan la luz solar y permiten el uso de las terrazas durante la mayor parte del año. Regulan la temperatura sombreando en verano y permiten captar la luz de mañana y de tarde en invierno. Además de cumplir una función bioclimática, las pérgolas dan escala urbana a la vivienda. Convierten 120 metros cuadrados en un volumen que dialoga con el tejido circundante.

El jardín por venir. La casa se concibe como arquitectura que evolucionará. Mejorará gracias a la vegetación. Las cubiertas recibirán plantaciones que completarán un jardín por fases, según las posibilidades económicas, la dedicación de los propietarios y las estaciones. Bancales de aromáticas, carnosas y trepadoras transformarán las terrazas en jardines colgantes. O eso espera quien lo pensó…

Materialidad. Los materiales utilizados responden a criterios de sostenibilidad económica y ambiental. Hormigón visto como masa térmica, blanco de siempre en paredes, cañizo local y vegetación autóctona. Una paleta reducida, ya que el proyecto confía la calidad a criterios espaciales y de la relación con el entorno.

Bancales. Cada nivel genera su relación propia con el entorno. Cada terraza y su pérgola asociada ofrecen un grado distinto de intimidad y apertura. La casa como mirador habitado: una secuencia de espacios que gradúan la experiencia desde lo más privado del hogar hasta la contemplación panorámica. El derecho al paisaje como conquista doméstica.

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 © 2026 Miguel Ángel Gilabert Campos. Estudio de arquitectura

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