



Tercios y urdidos (2019)
Concurso de ideas para edificio de viviendas en régimen de cooperativa en la parcela R-10 del sector Santa Anna de Gandía
1º accésit, Febrero 2019
Autores: Miguel Ángel Gilabert Campos y Azahara Román Navarro
Colaborador: Alejandro García Martínez
Más que una propuesta cerrada, un sistema abierto. Se definen las reglas del juego para construir un tapiz a través de diferentes tipos espacios que solucionen las necesidades de los residentes.
Se propone una división reticular de la parcela que ordena y genera el sistema estructural del edificio. Esta retícula, de 5x5m, define la modulación de los espacios interiores favoreciendo la optimización de recursos y la facilidad constructiva.
Frente al gran bloque cerrado se propone un edificio fruto de la agregación vertical de módulos horizontales. La planta baja se configura como una calle interior con acceso por todos sus frentes y genera lugares de intercambio entre los residentes. La disposición de los patios de parcela favorece la mejor orientación para la mayor parte de las viviendas y estructuran el vaciado interior del edificio comunicando todas sus plantas.
Tercios y urdidos. Los velluters de la Safor tejían la seda con tres hilos. Dos de ellos, los urdidos, formaban el cuerpo del tejido mientras que el tercero,el tercio, se cortaba dando nombre, aspecto y tacto característico al terciopelo.
El edificio se organiza en bloques verticales formados por agrupaciones de 6 x 2 módulos en planta. Estas agrupaciones se dividen siempre en tres tipos de espacios. Al menos uno de ellos debe ser un patio que busque la adecuada orientación, dote de iluminación y permita la ventilación a los espacios interiores. Los otros dos tipos de espacios deben ser definidos por los cooperativistas en función de sus necesidades y requerimientos.
Proponer frente a decidir. El presente concurso se toma como el inicio de un diálogo entre arquitectura y necesidades sociales. Aquí se muestran las reglas del juego necesarias para llevar a cabo una propuesta flexible y participativa.
Se genera un sistema de crecimiento a través de la combinación de distintos módulos derivados de la matriz estructural inicial. Los cooperativistas deben decidir cómo quieren que sean sus viviendas y sus espacios de intercambio. La arquitectura solo debe ser una guía para tejer el tapiz a través de los tercios y urdidos.
El programa de viviendas parte de un esquema de funcionamiento ensayado por los arquitectos Coll y Leclerc. Se propone abrir la distribución a la elección de los cooperativistas en pos de una flexibilidad real. Definido el sistema y las reglas del juego, las distribuciones admiten múltiples configuraciones al servicio de sus futuros moradores.
